PASARELA



En el proceso de una pasarela, conviven creadores, clientes y modelos, en un ambiente de estado de excepción donde se deja claro lo que es capaz de hacer cada uno. De las líneas que desfilaran sólo un veinte por ciento tiene salida en las tiendas, el resto es un juego de artificio, una llamada de atención de la industria textil para reclamar la atención por parte de los diseñadores.

Es fácil comprender por que los minutos previos a un desfile son cruciales. Un diseñador se juega todo es cada colección. Con los ojos clavados en la pasarela tiene a los periodistas más influyentes de la prensa especializada. Y a las personas más importantes por su nivel de compras o por el simple hecho de adquirir una nueva línea.

Un maquillaje precipitado, un hilo olvidado junto a una costura, un estilismo inadecuado puede dar al traste con el trabajo de muchos meses.

La diferencia entre el éxito y el fracaso de un desfile se percibe en la atmósfera que se crea en el backstage después de la salida. Los abrazos al diseñador, desmayos de las modelos, champán para todos, presencia de gente famosa y menos famosa,… esconden muchas veces un intrincado laberinto de luces y sombras, es donde se pone a prueba a sus agencias, que tiene la obligación de cuidar a sus modelos de todo mal entendido o propuestas no claras.

Al final a esperar la llamada del cliente, la empresa, la cadena de tiendas o las grandes plazas comerciales. Y a soñar con la salida a los mercados extranjeros.


Algunas reglas

Sólo con mucho entrenamiento es posible desfilar con elegancia y soltura, porque tan sólo la práctica lleva a la perfección. Nunca gesticules demasiado rápido ni demasiado lento.

Todo lo que se quita en la pasarela no debe de ponerse de nuevo en el mismo lugar (ej. lentes, saco, pareos, sombreros).

Uno debe de quitarse el saco con clase, sin mirar lo que se está haciendo y sin dejar que aparezca el forro. Trata de enseñar cada detalle de la ropa que traes, a fin de cuentas, te están pagando para eso y no para enseñar tu belleza.

Es necesario tener buena postura, desenvoltura al caminar y principalmente tener encanto, porte y ligereza.

Es fundamental seguir lo que se acordó en el ensayo, sin cambiar ni un solo paso. Acuérdate del ritmo, camina con seguridad y enfoca tu mirada hacia el infinito, delante de ti, detrás de los fotógrafos.

Trata de tener una cadencia sutil: el ritmo del modelo es algo muy ligero. No bambolees y no quiebres la espalda para sacar mas cola. Recuerda que no estás exhibiendo tu cuerpo, sino las prendas. Lo que sí se permite es un leve, pero esencial, movimiento de caderas. Al caminar, pon atención en aquellos huesos prominentes de las caderas que, juntos con tus pasos, deben de moverse dando la impresión de una leve cadencia. Practica hasta que encuentres la forma más elegante y natural al caminar.

Muchos estilistas piden que los modelos posen para los fotógrafos, mientras que otros prefieren que los fotógrafos hagan las fotografías mientras los modelos están caminando. De todas maneras, vale la pena practicar la famosa parada en la punta de la pasarela.

Atención: no disminuyas el ritmo cuando te estés acercando a tu parada, porque puedes perder el equilibrio, la armonía y el impacto. El tiempo en el que mantienes tu pose para los fotógrafos jamás debe pasar de algunos pocos segundos, excepto cuando el director del desfile pide lo contrario.


Postura Profesional

Profesionalismo – Responsabilidad – Puntualidad – Postura – Estar siempre bien vestido – Respeto – Decir sólo lo que es necesario – Fuerza de voluntad – Dedicación – Cariño por el trabajo – Amistad – Seriedad – Persistencia - Buen juicio – Educación – Simpatía – Generosidad – Actitud – Versatilidad.


Eres un producto

Sé profesional y acepta el hecho de que un modelo es un producto, una especie de gancho ambulante, principalmente en el momento de la selección. Serás observado, analizado, evaluado, juzgado y, tal vez, elegido. Comprendiendo esto, habrás dado un paso importantísimo hacia el éxito.


Críticas

Es necesario tener la capacidad de asimilar algunos comentarios, a veces provocativos, casi agresivos, sin ofenderse.

Al asistir a una entrevista, una de las reglas básicas es poner lo máximo de tu atención en lo que los profesionales del mercado van a decir sobre tu imagen. Es fundamental que no te ofendas cuando en vez de elogiarte, empiezan a hablar mal de tu nariz, de tus hombros, de tu postura. Debes saber (o aprender a) oír críticas de manera inteligente. Hay que conseguir entender la ironía de la situación, el humor refinado que existe en las diversas situaciones de competencia a las que están expuestos los modelos. Si te rechazan, eso no significa que no tienes lo que se necesita en esta profesión, sino que no eras la mejor opción que dé con el concepto o identidad de la campaña.



Rechazos

Después de muchas horas de capacitación y selección para ser parte del cuadro de modelos de una agencia, deberás enfrentar otra batalla: conseguir un trabajo.

El cliente te evalúa en todos los aspectos y puede llegar a la conclusión de que no le sirves. Ya sea que cuentes con caderas muy anchas, cabello muy largo, ojos muy separados, piernas muy gruesas.

¿Qué se puede hacer entonces? Llorar y hacer muecas no lo va a solucionar.

Si eres modelo, y representas el tipo ideal para cubrir una campaña, un “no”, no significa nada, sólo que los creativos definieron el carácter del modelo cuando idearon la publicidad. Y como ya hemos dicho, no se trata sólo de tu imagen, sino que coincida tu forma de ser, con la del personaje. Por esta razón hay cientos de casting diarios, para el más variado perfil de modelos de 1 a 99 años. Y si en tus inicios de la carrera tienes dos trabajos al mes, remunerados, estás por un muy buen camino. Paciencia y perseverancia, “todo” no se logra en un sólo paso.

“si por un lado representas lo ideal (Actitud, imagen, cuerpo armonioso, hermosa), por el otro eres, día tras día, evaluado como un artículo por el cliente y a él simplemente no le importa si te va a herir los sentimientos o no, él deja muy claro que es lo que piensa exactamente de tus dotes físicos. Y, muchas veces, no le gusta lo que ve, del mismo modo que tú, al comprar un zapato, le dices al encargado de la tienda que vas a llevar “éste” y no “aquel”. Pero, en el siguiente momento, puede ser que “aquél” sea adquirido por un cliente que, nada más viéndolo, se dio cuenta de que quedaría increíble con una ropa que compró en la tienda de al lado”.

Así que es necesario ejercitar la autoestima. Si es posible, haz yoga o terapia para que te conozcas mejor y te fortalezcas como persona y como profesional.





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